Incorporar un perro a nuestra vida

adopcion

A continuación describiremos unas pequeñas reseñas que se deben conocer y tener en cuenta a la hora de introducir un animal en nuestra vida y establecer una relación con él, para poder entender sus comportamientos y poder llegar a satisfacer sus necesidades.

  • La vida media de un perro oscila entre los 12 y los 18 años, dependiendo de su tamaño. Durante todo este tiempo el animal irá pasando por diferentes etapas (cachorro, adolescencia, edad adulta y vejez) durante las cuales sus necesidades físicas, mentales y
    emocionales deben ser cubiertas. Por tanto, antes de introducir un perro en tu vida debes tener muy claro que es para toda su vida y que, como cualquier ser vivo tiene unas necesidades que deben ser cubiertas siempre independientemente de cómo cambie nuestra vida (gastos veterinarios, vacunas, microchip, desparasitaciones, alimentación, tiempo para interactuar con él y establecer una buena relación, vacaciones y viajes..).

SU VIDA ES NUESTRA RESPONSABILIDAD Y NUESTRA
IRRESPONSABILIDAD LES CUESTA LA VIDA.

(Podéis visitar algunos enlaces de protectoras para entender esta realidad)

  • Cuando hayamos decidido de forma responsable incluir un animal en nuestra vida podemos visitar las protectoras de la zona en la que vivimos y elegir aquél que por carácter (tolera bien a los niños, a otros animales…) y necesidades (paseos, actividad mental y física…) se adapte mejor a nuestro estilo de vida.
  • Siguiendo con el punto anterior se debe desmentir la idea de que un cachorro siempre se adaptará mejor a nosotros que un animal con cierta edad o incluso un sénior, esto es por regla general falso pues cualquier animal tenga la edad que tenga es perfectamente reeducable y se adaptará muy bien a cualquier situación y ambiente de nuestro hogar siempre que sepamos cómo hacérselo entender (siempre EN POSITIVO). Para ello podremos buscar ayuda y asesorarnos bien con un profesional.
  • Piensa en la esterilización, consulta con tu veterinario y te darás cuenta de la cantidad de enfermedades (tumores mamarios, piometrias, cáncer de testículos…) que puedes evitarle a tu animal con esta operación. Además antes de dejar que tu animal monte a una hembra o dejar embarazada a la hembra date una vuelta por las protectoras de la
    zona y te darás cuenta de la cantidad de cachorros que están en estos lugares abandonados porque no saben qué hacer con ellos. Incluso cuando los cachorros los tenemos “colocados” muchos acaban en las protectoras o perreras porque: “creció mucho”, “vamos a tener un bebé”, “me mudo a otro país, a un piso más pequeño y no va a ser feliz allí…”
  • Se debe recordar que parte de la intolerancia por parte de la sociedad, en general, a permitir la convivencia con los demás animales en situaciones cotidianas (restaurantes, transporte publico…) es responsabilidad de los que tenemos animales. Esta responsabilidad es demostrar que un animal educado puede convivir perfectamente en
    una sociedad humana, por ejemplo deberíamos empezar realizando pequeños gestos como son recoger las heces del nuestro perro de la calle, y sobre todo que nuestro perro tenga la socialización suficiente para poder estar en distintos ambientes de forma tranquila y nos permita a todos disfrutar de ellos.

PARA AYUDARNOS A CONSEGUIR UNA BUENA RELACION CON EL PERRO DEBEMOS TENER PRESENTES ALGUNAS IDEAS BÁSICAS SOBRE QUÉ ES UN PERRO. (Estas ideas no sustituyen la ayuda de un profesional que podrá establecer unas pautas para cada caso en concreto)

  • Un perro es un cazador, por tanto, su vista se activa antes que cualquier otro sentido. Si queremos un perro tranquilo los movimientos deben ser relajados y lentos para evitar situaciones de estrés.
  • Su sentido del oído es muy superior al del ser humano, por tanto los ruidos exagerados, gritos, etc. le estresan y alteran.
  • Su sentido del olfato se activa cuando está relajado, un síntoma de estrés o preocupación es su bloqueo. Fomentar su uso mediante el paseo por sitios distintos y esperar el tiempo que necesite para distraerse. El olfateo es estimulante y relajante al mismo tiempo. Ojo con los olores fuertes.
  • Un cachorro no es un peluche, el exceso de abrazos o una mala manipulación puede provocar recelos en él a la hora de acercarnos. El respeto es la base de una buena relación.
  • Los 4 o 5 primeros meses de vida del cachorro son los que marcan sus conductas futuras. Esto no quiere decir que un adulto no pueda ser reconducido en conductas indeseadas.
  • Un cachorro es como un bebé humano y de la misma manera que no se le pide a un niño de 1 año que se comporte como un adulto de 30 no se le debe exigir semejante proeza al cachorro. Las exigencias al cachorro han de ser acordes a su capacidad de entendimiento (su edad).
  • La comunicación entre perro-responsable y fomentarla entre perro-perro es fundamental para tener un perro equilibrado en el futuro. Leer el libro de “Las señales de calma” de Turid Rugas nos ayudará a conocer su lenguaje corporal mejor.
  • Un perro, como cualquier mamífero, aprende por asociación.
  • Basándonos en el punto anterior, podemos decir que el manejo correcto de correa es fundamental para establecer una buena relación con el entorno. Por la misma razón mejor utilizar un arnés que un collar y éste nunca de castigo, ahorque…
  • Respetar los tiempos de trabajo y los de juego. Si el perro es muy joven debemos darnos cuenta de que su capacidad de concentración es muy baja, lo que hace que nuestros tiempos de entreno sean mínimos.
  • La educación en positivo se basa en el respeto al animal por encima del adiestramiento, esperando sus tiempos. La idea es convertirnos en la mejor opción para el perro por encima de cualquier distracción del entorno. Esto no se consigue con una relación basada en el miedo sino en el respeto mutuo y mucha comunicación.

PAUTAS GENERALES

  • Ser predecibles en la medida de lo posible, comunicando siempre nuestras intenciones.
  • Sacar al perro a la calle más o menos siempre a las mismas horas.
  • Si es un cachorro fijarnos en sus tiempos para defecar y tratar de sacarlo haciéndolo coincidir con ellos para asegurar el éxito. En perros mayores o demasiado jóvenes que su capacidad de aguante es baja se deberían sacar en los momentos que ellos necesiten para evitarles agobios.
  • Los paseos para un perro adulto no tienen por qué superar los 30 minutos, eso sí sacarlo 3 veces al día. Los paseos para un cachorro de 3 meses deben ser de 10 o 15 mins añadiendo 5 mins cada mes hasta la edad adulta.
  • Hacer sesiones de olfateo en la calle, siempre que no exista peligro de conflicto con la proximidad de otros perros con problemas con la comida, es interesante para relajar al animal ya que fomenta el uso de la nariz.
  • Durante el periodo de educación o reeducación de un perro todas las personas de la casa han de ser coherentes en sus comportamientos y respetar este período del animal y de su responsable.
  • La evitación es la base de la educación en positivo, es decir, tratar de evitar los fracasos y en caso de que se produzcan ignorarlos, premiando SIEMPRE los éxitos, sobre todo en la fase de educación o reconducción de conductas.
  • El castigo no garantiza ningún éxito hacia el objetivo y sí puede provocar miedos y malas asociaciones, además de un deterioro de la relación perro-responsable.

LA BASE DE TODA RELACION ES: Conocer al perro, qué le gusta y que le disgusta para reforzar con lo primero y evitar lo segundo o tratar de reconducirlo sin invasiones.

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